miércoles, 29 de enero de 2014

Dios los cría y la culpa los amontona.

Somos hijos de la culpa y el miedo. Por algo todavía somos hijos y no padres.
No nos comprometemos. Lo hacemos, pero no.
Queremos ser libres, pero no nos terminamos de entregar.
No hacer caso a lo que uno desea por culpa no te permite dar rienda de ir al deseo.

Se forma una cadena de culpas, te compadeces de vos mismo.
La culpa no tiene limites y siempre te caga la vida.

Es como la energía: Nada se pierde, todo se transforma... en otra culpa.
La culpa involuciona, cuanto más maduros somos, estas se vuelven más boludas.

Tranquilos, no estamos solos, la culpa esta con nosotros...

La culpa es el origen. Y el final, es donde partí.

La lucha vs. la culpa.
Cuando la lucha gana la pelea, te comes el mundo. Lo disfrutas y no te importa nada. Y cuando perdés una ganas otra. Ahí es cuando te das cuenta, y entendés todo.

La vida es capitalista. El deseo genera consumo. Consumo de cosas y consumo de amor.

Consumís drogas? No, consumo amor. Lo cual no sé que es peor. Te podes rehabilitar? Deberían penalizar el amor? prohibirlo? Habría narcotráfico de amor?
Narco viene de narcótico, el amor es un narcótico... de la razón.

Todo se resume a que el amor nos pone pelotudos.

Estamos de acuerdo en que las drogas no estén penalizadas aunque algunas sean nocivas, entonces si el amor es igual de nocivo que algunas drogas, y esta despenalizado, las drogas deberían estar despenalizadas.

Igual... nunca nadie murió de amor.

Las señoritas Pato y Pini, co-autoras de este... mmm post. Gracias chicas!

2 comentarios:

Martín dijo...

Lamentablemente me ofrecieron muchas más veces pastillas que amor.

Catalina dijo...

a mi, ni muchas pastillas, ni mucho amor... =)